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EL PASTOR-GUERRERO—La dulzura del corazón, 1ra. Parte

¿Alguna vez has visto una imagen de Jesús con un corderito en brazos? ¿Quizás en la escuela dominical o en un libro de cuentos bíblicos? En esas imágenes, Jesús se ve tan amable, tierno y cariñoso, con Sus brazos acunando con cuidado al corderito.

Jesús ES amable, tierno y cariñoso, pero hay mucho más en Él que eso. La historia de nuestro amoroso pastor es también la historia del guerrero más poderoso.

Superkids, quiero que entiendan lo que significa estar llenos de la dulzura que tiene Jesús, esa que la Biblia llama un fruto del Espíritu. Veamos a David, otro famoso pastor-guerrero.

¿Qué significa CUIDAR?

La Biblia dice que antes de que David fuera rey, antes de que luchara contra el gigante Goliat, era pastor. Cuidaba las ovejas de su papá. Sus hermanos, que eran grandes guerreros, lo menospreciaban y probablemente se burlaban de él. Al fin y al cabo, “cuidar” suena sencillo, ¿no te parece? Tal vez pensaban: “Eso es muy fácil, un niño como David puede hacerlo. Solo se sienta en el campo, toca su arpa y ve pasar las nubes”. Quizás la gente de hoy también pensaría eso, ¡pero cuidar ovejas en los tiempos bíblicos era una de las tareas más difíciles!

CUIDAR significaba que conocías a cada oveja y a cada cordero. Sabías si faltaba alguno. Eras su guía, su médico y, cuando hacía falta, su protector. Un pastor tenía que ser fuerte y valiente; un guerrero, vigilando día y noche contra depredadores como lobos, leones e incluso osos que buscaban un bocadillo de medianoche.

David le dijo al rey Saúl en 1 Samuel 17:34-35 (Reina Valera Contemporánea): «Cuando un león o un oso viene a llevarse algún cordero del rebaño, yo salgo tras el león o el oso, y lo hiero y lo libro de sus fauces».

Cuando David iba tras el león y el oso, no sabía que algún día correría hacia algo aún más grande: un gigante llamado Goliat. Lo único que sabía era: “Tengo que cuidar las ovejas”, ¡aunque eso significara luchar contra un león y un oso! David corría HACIA cualquier cosa que amenazara a sus ovejas porque eso es lo que significa cuidar de ellas.

En los tiempos bíblicos, había una belleza apacible en la forma en que un pastor cuidaba a sus ovejas. Si una oveja se cortaba o se lastimaba, el pastor la ungía, echándole aceite de sanidad en la herida para aliviarla y ayudarla a sanar. Los pastores llevaban consigo un aceite especial, sabiendo que sus ovejas podían lastimarse durante el camino. Cada herida se atendía de inmediato, porque cada oveja era preciada y valía cualquier esfuerzo para protegerla.

El valle y los pastos verdes

Cuando David escribió el Salmo 23, lo hacía basándose en su propia vida, ya que había sido pastor. Pero no solo describía lo que ÉL hacía por sus ovejas. Describía lo que el Señor hacía por él. Piensa en Jesús y en lo que Él quiere hacer por ti mientras lees el Salmo 23:1-2 y 4-5 en The Passion Translation. Tu Buen Pastor, Jesús, es real, y te está cuidando en este mismo instante.

“Yahvé es mi mejor amigo y mi pastor. Siempre tengo más que suficiente. Él me ofrece un lugar de descanso en su amor exuberante. Sus huellas me llevan a un oasis de paz junto al tranquilo arroyo de la dicha… Incluso cuando tu camino me lleve por el valle de la oscuridad más profunda, el temor nunca me vencerá, ¡porque tú ya lo has vencido! Tu autoridad es mi fortaleza y mi paz. El consuelo de tu amor aleja mi temor. Nunca estaré solo, pues tú estás cerca. Te conviertes en mi banquete delicioso incluso cuando mis enemigos se atreven a pelear. Me unges con la fragancia de tu Espíritu Santo; me das todo lo que puedo beber de ti hasta que mi copa se desborde”.

Cada una de las palabras de ese salmo describe el cuidado de tu pastor-guerrero, fuerte y atento. Él te lleva, te guía, anda contigo por los lugares más oscuros y peligrosos. Él unge tus heridas y nunca te abandona. Eso no es debilidad, sino poder completamente dedicado a quien está bajo Su cuidado. Eso es ternura y es para ustedes, Superkids.

El mejor pastor-guerrero

David fue un pastor fiel y poderoso, pero señalaba a Alguien más grande. Así como David cuidaba las ovejas de su papá, Isaí, Jesús vino a cuidar las ovejas de Su Papá. Esos somos tú, yo y cada persona que haya vivido alguna vez. El mismo Jesús dijo en Juan 10:11 (TPT): “Yo soy el Buen Pastor que doy mi vida como sacrificio por las ovejas”.

Cuando Jesús murió en la cruz, el diablo pensó que había ganado. Pensó que Jesús era un hombre débil. Alguien que andaba en el amor y no se defendía. Que se dejó capturar, colgar en una cruz y morir. Pero se equivocó. Satanás cometió el mayor error en la historia del universo.

Lo que llevó a Jesús a esa cruz no fue debilidad. No estaba ahí por error. El amor, un amor feroz, de guerrero —el mismo amor que hizo que David corriera hacia un león para rescatar a una oveja y hacia un gigante para rescatar a una nación— es lo que llevó a Jesús a la cruz. Corrió directamente hacia el mayor depredador al que cualquier pastor se haya enfrentado alguna vez. Entró al lugar más oscuro de todos y salió contigo como Su premio.

RESUCITÓ de entre los muertos y derrotó a nuestro enemigo para siempre, no solo por una oveja, sino por cada oveja que alguna vez invocara Su Nombre. Sin embargo, lo HUBIERA hecho incluso por una sola: ¡por ti!

Si aún no lo conoces como tu Pastor y Salvador, solo pídele que entre a tu corazón. Él te está llamando por tu nombre. Eso es lo que hacen los pastores.

Superkids, más sobre ESO el próximo mes. ¡Así que MANTENTE ATENTO!

La Comandante Kellie ♥

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