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De los sueños a la realidad

Tras la muerte de su madre, Bryant Bell empacó sus pertenencias y dejó Detroit para mudarse a Florida. Sabía que tanto su madre como su tía practicaban lo que ellas llamaban “artes curiosas”, aunque nunca llegó a comprender del todo en qué consistían. Lo que sí sabía era que, desde los cinco años, tenía sueños recurrentes en los que aquella tía lo perseguía.

Ahora, a los 21 años, Bryant creía que aquellas artes curiosas que practicaban su mamá y su tía estaban relacionadas, de alguna manera, con algo oscuro y con lo que parecía ser una maldición generacional que afectaba a muchos de sus familiares.

Bryant creía que los sueños que había estado teniendo eran una advertencia de Dios para que huyera de las prácticas que su mamá y su tía seguían.

Estaba listo para alejarse tanto de su familia como de Detroit y comenzar una nueva vida.

Un cambio de planes

La novia de Bryant, LySandra, había sido cristiana, pero, hay que admitirlo, se había alejado de la fe. LySandra, que también buscaba un cambio de aire, había decidido mudarse a Miami para estar con su mamá. Pensó que sería bueno que Bryant se mudara con ella.

El primer fin de semana que estuvieron en Miami, la mamá de LySandra los invitó a la iglesia.

Bryant escuchó el evangelio por primera vez y le entregó su vida a Cristo ese mismo día.

“No era así como esperaba que pasaran las cosas”, recuerda LySandra. “Yo era una cristiana que se había alejado de la fe y estaba lista para divertirme un poco. Sí, había orado y le había dicho a Dios que si Él salvaba a Bryant, yo volvería a Él y lo serviría. ¡Pero no me refería a ahora! Me crié en la iglesia bautista y luego en la Santidad Pentecostal. No podíamos hacer casi nada. Solo quería divertirme. Quería patinar. Usar jeans y maquillaje. Bryant era diferente. Cuando entregó su vida a Cristo, estaba lleno de entusiasmo y nunca retrocedió.”

En julio de 1988, Bryant y LySandra se casaron. Después de que naciera el primero de sus tres hijos, se mudaron a Jackson, Misisipi, donde asistían a la iglesia Palabra de Vida. El pastor, Ronnie Sims, se había graduado del Centro de Capacitación Bíblica Rhema en Tulsa, Oklahoma, y enseñaba mucho sobre la fe y la importancia de proclamar la Palabra de Dios, recuerda LySandra.

“Fue ahí donde Bryant conoció por primera vez a Kenneth Copeland, y donde nos familiarizamos con su ministerio”, comenta ella.

Cuando Dios le dijo a Bryant que estudiara para convertirse en asistente legal, tuvo que buscar el término en el diccionario para saber qué significaba. Durante la universidad, Bryant hizo una pasantía en la Oficina del secretario de Estado. Mientras estuvo ahí, aplicó lo que habían aprendido sobre la fe y la Palabra de Dios y vio cómo Dios obraba a su favor.

Por ejemplo, en una ocasión durante su pasantía, el gobernador anunció que nadie recibiría su sueldo. Decidido a no aceptar esas palabras, Bryant declaró con valentía: “Hoy recibiré mi sueldo”. Cuando otro pasante le recordó lo que había dicho el gobernador, Bryant respondió: “La Palabra de Dios dice que puedo tener lo que diga. Así que recibiré mi sueldo.”

En un par de horas, Bryant recibió su sueldo.

Otros empleados estatales no lo recibieron.

El poder de declarar la Palabra 

Durante sus años universitarios y después de graduarse con un título de asociado como asistente legal, Bryant continuó expresando su fe hasta ver hacerse realidad aquello que había estado declarando. Por ejemplo, en una ocasión dijo que le darían un puesto que nunca había existido y para el que no estaba calificado. Confesó que lo tratarían como a un abogado y que incluso tendría su propia oficina y secretaria.

Poco después, Bryant se enteró de que se había creado un nuevo puesto en la Oficina del Fiscal Municipal. El trabajo requería que los candidatos tuvieran una licenciatura y al menos tres años de experiencia.

Aunque no cumplía con ninguno de los requisitos, Bryant se postuló para el puesto y lo contrataron, convirtiéndose en el primer asistente legal y en el primer hombre afroamericano contratado por la Oficina del Fiscal Municipal de Jackson, Misisipi. Más tarde, Bryant se enteró de que lo habían seleccionado entre unos 50 abogados que se habían postulado.

El legado perdido

Bryant siempre se había preguntado por qué Dios lo había llamado al ministerio si no había ningún ministro en su familia inmediata ni entre sus parientes. Siempre había creído que sus antepasados eran de Raleigh, Carolina del Norte. Sin embargo, cuando la hermana mayor de su mamá vino de visita, le explicó que en realidad sus antepasados eran de Wadley, Georgia, a unas tres horas y media en auto de Marietta.

Durante una visita a Wadley con un pariente, Bryant conoció a una señora mayor que los llevó a su iglesia. Dentro del edificio, la señora señaló una foto en la pared y dijo: “Ese es tu bisabuelo, Alexander Burton. Dejó la Iglesia Metodista y fundó esta iglesia en 1895. Se convirtió en la primera congregación de la Iglesia de Dios en Wadley. Más tarde, viajó a California para el Avivamiento de la Calle Azusa y regresó como uno de los primeros ministros de la Iglesia de Dios en abrazar el movimiento pentecostal. Esta iglesia sigue siendo hoy el campamento estatal de la Iglesia de Dios.”

La revelación dejó atónito a Bryant. De repente, obtuvo la respuesta a la pregunta que se había hecho durante años.

“¿Mi bisabuelo era un creyente pentecostal que hablaba en lenguas, estaba lleno del Espíritu Santo y había fundado una iglesia?”

“Así es”, le dijo la mujer.

Un sueño tras otro

“En uno de mis sueños, LySandra me dijo que el nombre de nuestro ministerio sería ‘Iluminados’”, comenta Bryant. “En el sueño, dije: ‘Eso ni siquiera suena bíblico.’ Pero, cuando me desperté, el Señor me guió a Efesios 1:18, donde dice: «habiendo sido iluminados los ojos de su entendimiento».”

“En mayo de 1999, estaba en un evento cuando el Señor me habló y me dijo: ‘Ve y constrúyeme una iglesia’. Lo repitió dos veces. Las palabras fueron tan contundentes que casi me desmayé.”

Llamados a fundar una iglesia en Marietta, los Bell dieron su primer paso cuando LySandra encontró una sala de reuniones en una biblioteca local, donde inauguraron el Centro Cristiano Iluminados — Enlightened Christian Center.

“El Señor siempre me ha hablado en sueños”, explicó Bryant. “A finales de los noventa, por ejemplo, tuve un sueño breve pero vívido en el que estaba con el pastor Creflo Dollar. Salió conmigo de un edificio y me subió a un auto con Kenneth Copeland. Ahí fue donde terminó el sueño”.

Luego, en 2006, los Bell invitaron a Creflo Dollar a predicar en su iglesia. Durante el servicio, Dollar oró por ellos e impartió sobre sus vidas la bendición generacional de Oral Roberts, Kenneth Copeland y la suya propia, recordó Bryant.

“No esperaba para nada que esto pasara”, dice Bryant. “Éramos del grupo de Hagin y no buscábamos otra conexión ministerial. Sabía que lo que el pastor Dollar había hecho era importante, pero aún no sabía cuán importante.”

Mientras investigaba la historia de su familia, Bryant descubrió algo que le dio una mayor comprensión de su conexión con el hermano Copeland y de por qué lo que hizo el pastor Dollar fue tan fundamental.

“Mi tío me dijo una vez que mi bisabuelo tuvo 17 hijos. Uno de ellos era mi abuelo”, dijo Bryant. “Él era espiritista, no iba a la iglesia y expuso a nuestra familia a una maldición. Sin embargo, mi tío también me dijo que mi abuelo había sembrado una semilla en el ministerio de Oral Roberts. Fue ahí cuando todo quedó claro: mi abuelo sembró la semilla, y Dios usó al pastor Dollar para liberar la bendición generacional que nos conectó con la familia espiritual de Oral Roberts y el hermano Copeland.”

La lucha por la tierra

En 2002, Bryant tuvo uno de los sueños más significativos que jamás haya tenido.

“Dios me llevó a una propiedad con dos edificios de iglesia. Un hombre que estaba allí me mostró la propiedad y luego le pregunté: ‘¿Tu gente sabe que hoy nos vamos a mudar aquí?’

“Sí, pastor Bell, saben que hoy se mudará aquí”, respondió el hombre.

“Luego, el sueño pasó al edificio de la iglesia en ruinas que estaba en la misma propiedad. El piso se enrolló como un pergamino, y vi muebles viejos en el sótano: sofás, mesas, lámparas y un sillón La-Z-Boy de pana. El domingo siguiente, les conté a los feligreses de nuestra iglesia sobre el sueño y les dije que esa sería la casa de nuestra iglesia.”

Durante dos años no pasó nada. Luego, en 2004, Bryant oró y le pidió al Señor que le mostrara el edificio.

“Me dijo dónde estaba el edificio y me dio indicaciones paso a paso sobre cómo llegar”, recordó Bryant. “Fue literalmente como un sistema de GPS. Era tal como aparecía en mi sueño, incluyendo los muebles en el sótano.”

“Nos ofrecimos a alquilar el edificio, pero dijeron que no.”

En 2007, los Bell firmaron un contrato para comprar el edificio, pero el banco decidió embargar la propiedad. Más tarde, la propiedad fue adquirida por los Ministerios Creflo Dollar.

En ese momento, Bell le preguntó a Dios: “¿Por qué él tiene el edificio que Tú me prometiste en el sueño?”

Porque está legítimamente en sus manos, le respondió el Señor. Lo puse bajo el cuidado de un hombre en quien puedo confiar.

En 2012, mientras el ministerio de Creflo Dollar aún ocupaba el edificio, Bryant oró y le dijo al Señor: “Dios, si nos das un terreno donde podamos construir, nunca diré que no cumpliste Tu Palabra. ¿Acaso no sabes cuánta influencia tiene el pastor Dollar? Él no nos va a dar ese edificio.”

Esta vez, la respuesta de Dios no le llegó a Bryant en un sueño; le llegó a través de una visión.

“En cuanto me quedé dormido, el Señor me elevó en el espíritu y me llevó lejos”, recuerda Bryant. “Después de mostrarme varias cosas, me bajó a la cocina de un chef. Allí estaba un hombre con chaqueta de chef, clamando a Dios. Tenía el cabello abundante, bigote y barba, y llevaba una chaqueta de chef.”

“De repente, el hombre pasó de estar frente a mí a aparecer en la portada de la revista La Voz de Victoria del Creyente. Luego, las portadas de la revista comenzaron a cambiar rápidamente, pasando de julio a agosto, a septiembre y así sucesivamente. Después, el Señor me llevó de regreso a casa y me dejó en mi habitación.”

“En julio de 2019, abrí mi buzón y saqué un ejemplar de la edición de agosto de la revista La Voz de Victoria del Creyente. En la portada había una foto de un chef. Era exactamente el mismo hombre que había visto en la visión. Tenía la cabeza llena de cabello blanco, barba y bigote blancos, y llevaba una chaqueta blanca de chef.”

“Al cumplirse esa visión, el Señor dejó claro que, así como Él sabía quién aparecería en la portada de la revista  LVVC con seis años y ocho meses de anticipación, también sabía que el edificio sería nuestro. Empecé a sentir que sería pronto.”

Años después, Bryant descubriría que el hombre de la portada de la revista era Jim Noble, un empresario y colaborador de KCM, propietario y administrador de varios restaurantes en Charlotte, Carolina del Norte, y sus alrededores —a unas cuatro horas en auto de donde vivían los Bell en Georgia.

“Hasta el día de hoy nunca he conocido al Sr. Noble”, dijo Bryant.

Un sueño hecho realidad

Pasaron los años y, de vez en cuando, los Bell recibían señales de que Dios aún tenía reservada la propiedad para ellos, comenta Bryant, pero nada sucedía. Entonces, en enero de 2022, le diagnosticaron un caso grave de COVID. La enfermedad lo dejó confinado en casa, lo cual no le sentó nada bien a alguien tan extrovertido como Bryant.

A LySandra no le molestaba cuidarlo, comenta, “pero el hombre estaba de mal humor”. “Mi esposo estaba instalado en el sofá de la casa”, recuerda LySandra. “Mientras oraba, el Señor me indicó que le pusiera fotos del edificio para recordarle la promesa de Dios. Esa indicación me llevó a comprar el caballete más grande que pude encontrar y marcadores artísticos de colores muy específicos.”

“Años antes, cuando Bryant vio ese edificio por primera vez, había tomado fotos y hecho un collage”, dice LySandra. “Pegué el collage sobre el cuaderno de arte grande, lo coloqué en el caballete y organicé todos los marcadores de colores en la bandeja. Le dije: ‘El Señor te mostrará qué escribir’. Luego, salí de la habitación.”

Menos mal que LySandra salió de la habitación porque Bryant estaba enojado. Allí estaba él, enfermo, y ella quería que se pusiera a dibujar y a pintar, pensó. Entonces Bryant miró las fotos y se dio cuenta de algo: su esposa y el Señor se habían puesto de acuerdo para mantenerlo con vida.

Le habían puesto su visión ante los ojos.

“A partir de ese momento, el Señor me recordó cada sueño, cada visión, cada pasaje de las Escrituras y cada palabra que me había dado con respecto a ese edificio que había reservado para nosotros”, comenta Bryant. “Fue entonces cuando empecé a recuperar fuerzas. Llené siete páginas de aquel cuaderno de arte y creé un tablero de visión.”

“Para abril, ya podía caminar de nuevo. Caminaba por la calle mirando los hermosos colores”, dijo Bryant. “Después de estar a punto de morir, el mundo ya no se veía igual. Mientras caminaba, escuchaba a Jerry Savelle enseñar cómo el Señor le había indicado que llamara por fe a un avión frente a los empresarios y ejecutivos en la planta de fabricación donde se construyó. Cuando escuché esto, supe que el Señor quería que llamara públicamente al edificio para que formara parte de nuestro ministerio, sin importar quién me escuchara mientras andaba. Le había puesto al edificio el apodo de ‘Sara’, porque Abraham tuvo que recuperar a Sara de manos de Abimelec.

“Caminé una milla gritando: ‘¡Sara, te ordeno que entres a mi ministerio ahora mismo!’ Luego, al regresar a casa, me paré frente al tablero de visión y lo llamé ‘hogar’”.

De repente, algo se rompió, dijo Bryant.

“En abril, el pastor Dollar puso el edificio a la venta. Para entonces, ya lo habían valorado en poco menos de 4 millones de dólares. El 15 de junio, estaba revisando mis correos electrónicos cuando casi borré uno, pensando que era basura. Era del director ejecutivo de World Changers Church, la iglesia de Creflo Dollar. Me informaba que se habían enterado de que me interesaba su edificio y que, si todavía estaba interesado, le gustaría reunirse conmigo.”

¡Lo que pasó cuando los dos finalmente se encontraron fue sorprendente!

“El pastor Dollar cree que la semilla es más importante que la venta”, le dijo el hombre a Bryant. “Si estás dispuesto a recibirlo, nos gustaría sembrar este edificio en tu ministerio.”

“Nos regalaron el edificio, todo el terreno y todo lo que había dentro, libre de deudas”, comenta Bryant. “Cuando Dios me mostró por primera vez la propiedad en un sueño, nunca imaginé que el proceso duraría 20 años, desde 2002 hasta 2022. Valió la pena la espera.”

Captando la unción

Los sueños no se detuvieron después de que adquirieran la propiedad.

En uno de los sueños que recuerda, Bryant estaba de pie en un estacionamiento frente a un edificio grande cuando levantó la vista y vio a un hombre que miraba por una ventana del segundo piso. De repente, el hombre se asomó por la ventana y gritó: “El hermano Copeland va a salir del edificio en cuatro minutos. Si quieres recibir su unción, debes estar en el edificio.”

Al despertar del sueño, los pensamientos de Bryant seguían volviendo a las palabras “debes estar en el edificio”.

“Le dije al Señor: ‘Está bien, tenemos que asistir a esos eventos con el hermano Copeland’”, dice Bryant. Desde ese momento, Bryant y LySandra se han propuesto asistir en persona a todos los eventos de KCM que les sea posible.

Otro sueño significativo en la vida de los Bell ocurrió el 18 de febrero de 2024. En el sueño, Bryant y LySandra estaban sentados en la primera fila junto con otros ministros cuando el hermano Copeland los señaló.

“La gente no los conoce ahora”, les dijo el hermano Copeland, “pero pronto los conocerán como profetas”.

Dos años después, mientras asistían a una conferencia de ministros en KCM, Billye Brim se acercó a ellos, oró y los ungió para el oficio profético.

“Justo después de que esto pasara, el hermano Copeland anunció que iba a poner fin a su ministerio itinerante, pero que seguiría enseñando y ministrando en el campus de KCM”, recordó Bryant. “Sabía que esto se refería al sueño en el que se decía que teníamos que estar en el edificio”.

La siguiente ocasión en que el hermano Copeland iba a ministrar en KCM fue el 17 y 18 de febrero de este año (2026). Los Bell, junto con dos de sus hijos, volaron desde Georgia a Texas para asistir al evento de dos días. El 18 de febrero, el segundo día del evento, el hermano Copeland se reunió en privado con los cuatro.

“Durante el evento, nos impuso las manos a cada uno de nosotros y derramó la unción de su oficio profético, así como la unción para el ministerio, las finanzas… todo”, comenta Bryant. “Eso sucedió el 18 de febrero de 2026, exactamente dos años después del sueño en el que había visto que seríamos establecidos en el oficio profético.”

Hoy, los pastores Bryant y LySandra Bell lideran una próspera congregación en el Centro Cristiano Iluminados — Enlightened Christian Center de Marietta, Georgia.

“Cuando miro hacia atrás en este camino, veo que Dios nunca dejó de cumplir Su Palabra. A través de sueños, visiones y Su voz, Él me advirtió, me guió, me reveló mi herencia espiritual, estableció nuestra iglesia, liberó bendiciones generacionales, transfirió unciones y nos proporcionó un edificio libre de deudas. Cada paso fue parte de Su plan.” V

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