¿Cuál es tu confesión?
Busqué confesiones de sanidad y encontré una de KCM. Empecé a declararla sobre mi cuerpo y cada órgano por su nombre. Un día, mi apéndice se reventó y fui al hospital. Me dijeron que no debería estar viva, ya que la infección tóxica se había extendido por todos mis órganos, ¡pero gracias a esas confesiones mis órganos quedaron protegidos!