Skip to content

¡Fe sencilla!

Últimamente se habla mucho del temor. El problema es que no se habla lo suficiente de la fe. 

Por eso me anima cada vez que escucho historias de alguien que vive una vida de fe: alguien que ha aprendido a confiar en Dios y a no ceder, por temor, ante las amenazas del enemigo.  

Una historia con la que me encontré hace poco sobre Matthew y Mae Bertha Carter, dos agricultores que vivían en Mississippi a mediados de la década de 1960, es un ejemplo perfecto.  

Tras un fallo de la Corte Suprema de 1954 que exigía la desegregación de todos los colegios públicos, muchas familias negras se encontraron con resistencia al intentar matricular a sus hijos en lo que antes eran escuelas exclusivamente para blancos. Entre ellas estaban Matthew y Mae Bertha, quienes estaban decididos a sacar a sus 13 hijos de los campos de algodón donde ellos mismos habían trabajado durante años. Sus primeros cinco hijos ya se habían graduado del colegio para “personas de color” mal equipado en la ciudad de Drew, en el delta de Misisipi, y se habían ido de casa para alistarse en el ejército o buscar trabajo fuera del estado.  

Cuando los Carter se presentaron para inscribir a sus siete hijos en el colegio que antes era solo para blancos en el otoño de 1965, eran los únicos padres negros en el Distrito Escolar del Condado de Sunflower que aprovechaban la nueva ley de “libertad de elección”. Un octavo hijo, el más pequeño de la familia, entró a primer grado dos años después. 

Como era de esperarse, la familia se topó con una fuerte resistencia por parte de los blancos. Según los informes, una noche su casa quedó acribillada a balazos, y el dueño de la plantación les canceló el crédito en su tienda y los echó de la propiedad. En la escuela, los niños sufrían amenazas y burlas constantes. A pesar de todo eso, Matthew y Mae Bertha se mantuvieron firmes. Confiando en Dios para que los protegiera y apoyándose mutuamente para sacar fuerzas, mantuvieron a sus hijos en los colegios. 

En una entrevista años más tarde, en la que Mae Bertha habló sobre el tiroteo, dijo: “Fue ese día cuando dije: “Gracias, Señor, por cuidar de mis hijos”. Dormimos en el suelo el resto de la noche… Estaba asustada, pero tenía fe en Dios”. 

Los siete hijos de los Carter terminaron la secundaria y luego se graduaron de la Universidad de Misisipi. Matthew Carter falleció el 28 de abril de 1988. Mae Bertha, quien se convirtió en una destacada activista de los derechos civiles, falleció en la misma fecha once años después: el 28 de abril de 1999. 

La Biblia dice en el Salmo 27:1-3: «El SEÑOR es la defensa de mi vida; ¿a quién temeré? … Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no temerá» (RVC). Cualquier decisión de defender lo que es correcto probablemente se encuentre con algún tipo de oposición. Al parecer, Matthew y Mae Bertha Carter lo sabían, pero no permitieron que el temor los distrajera de su fe en Dios. Ante una oposición fuerte y amenazante, demostraron fortaleza, valentía y confianza. 

En su artículo de este mes, titulado “El poder de la fe sencilla”, Kenneth Copeland nos desafía diciendo: “¡Ten fe en Dios! Sigue creyendo en Su PALABRA en tu corazón, repitiéndola, y creyendo que lo que dices se hará realidad; y la fe obrará a tu favor tal como dijo Jesús. La montaña se moverá. La sanidad llegará. El milagro sucederá. Jesús Mismo se encargará de ello. Es tan sencillo como eso.” 

¡Los Carter son la prueba! 

 

Ronald C. Jordan  

Editor en Jefe 

© 1997 - 2026 Asociación Ministerios Kenneth Copeland, también conocida como Ministerios Kenneth Copeland Latinoamérica. Todos los derechos reservados.
Más opciones para compartir...