Cómo ganar las batallas de la vida
A nadie se le da vía libre en el camino de la vida. El diablo se opone activamente al pueblo de Dios, pero Dios ha provisto lo necesario para que salgas victorioso en cada batalla.
La Palabra de Dios es sencilla. Primera de Juan 5:3 dice: «…sus mandamientos no son gravosos». Si escuchas la Palabra de Dios y haces lo que dice, serás elevado por encima de todas las naciones del mundo y experimentarás «todas estas bendiciones» (Deuteronomio 28:2).
La Palabra de Dios no es solo un bote salvavidas diseñado para ayudarte a atravesar las tormentas de la vida. La Palabra de Dios te convierte en una tormenta santa que destruye cada arma que el diablo ha alineado en tu contra. Puede que te veas como todos los demás, pero no eres como ellos. Estás en un Pacto con Dios.
La vida no te da lo que te mereces ni un conjunto de circunstancias predeterminadas; la vida te da lo que le exiges basándote en la Palabra de Dios. Job 36:11 lo deja claro. Dice: «Si ellos escuchan y le sirven acabarán sus días con bienestar y sus años con prosperidad.».
Aquí te presento cuatro claves que puedes aplicar para ganar las batallas de la vida.
- Nunca confundas un desafío con una derrota. Es normal enfrentar desafíos, pero no es bíblico sentirse derrotado. Eso va en contra de la Palabra de Dios.
- Sumérgete en los pasajes bíblicos de victoria: No te enfoques en los pasajes de la Biblia que hablan de compasión y misericordia. Están en la Biblia para ayudar a quienes han sufrido derrotas innecesarias, pero no deben ser tu fundamento. En cambio, enfócate en pasajes como 1 Juan 5:4, que dice: «Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe».
- Resiste activamente al diablo: «Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes» (Santiago 4:7). Ya has sido liberado. El control que el diablo alguna vez tuvo sobre ti ya no existe. Si él no está huyendo, es que no le estás resistiendo. La Biblia no te dice que le ganes o que luches contra el diablo. Él ya ha sido derrotado y hoy está exactamente en el mismo lugar en el que estará mañana: ¡bajo tus pies!
- Responde con el don de la fe: Cualquier cosa que el diablo intente desanimarte a hacer, hazla dos veces. Sigue adelante y ni un solo paso hacia atrás. Cualquier espíritu que desafíe tu ministerio, tu salud o tu familia perderá la cabeza. Saldrás victorioso, no por fuerza, ni por poder, sino por el Espíritu de Dios Todopoderoso.
Lee lo que dice la Biblia en Hechos 27:41-44, Nueva Traducción Viviente:
Pero chocaron contra un banco de arena y el barco encalló demasiado rápido. La proa del barco se clavó en la arena, mientras que la popa fue golpeada repetidas veces por la fuerza de las olas y comenzó a hacerse pedazos. Los soldados querían matar a los prisioneros para asegurarse de que no nadaran hasta la costa y escaparan; pero el oficial al mando quería salvar a Pablo, así que no los dejó llevar a cabo su plan. Luego les ordenó a todos los que sabían nadar que saltaran por la borda primero y se dirigieran a tierra firme. Los demás se sujetaron a tablas o a restos del barco destruido. Así que todos escaparon a salvo hasta la costa.
Dios cerrará la boca de tu acusador y te elevará a un lugar de honor, tal como lo hizo con Pablo. La fe no solo vence el ataque, sino que hace que el diablo pague por haberte atacado. Nunca dejes de perseguir el propósito que Dios te ha dado en medio de un ataque. ¡El hijo de Dios no puede perder porque todo lo que nace de Dios vence al mundo!
Muchos cristianos están llenos del Espíritu, pero carecen del don de la fe. La fe es la confianza de que ya tenemos lo que hemos pedido en el momento en que lo pedimos. No puedes maldecir a quien Dios ha bendecido. El diablo no puede decidir cuán fuerte hablas, cuán alto llegas, adónde vas o qué haces. ¡La victoria es tuya! V