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Sanos de adentro hacia afuera

Desde cualquier punto de vista, Laurie Graves podría considerarse un ejemplo viviente de que la transformación es posible, no solo física, sino también mental y espiritualmente.

Como entrenadora personal certificada por la Academia Nacional de Medicina Deportiva, Laurie ha trabajado con concursantes de los programas de televisión The Biggest Loser y Extreme Makeover: Weight Loss Edition, además de ayudar a cientos de personas que buscan recuperar su salud. En la actualidad sigue ayudando a la gente a pasar del agotamiento a la energía, de la vergüenza a la fortaleza y de la derrota a la victoria.

Pero, según su propia admisión, la pasión de Laurie no vino de los libros de texto ni de la formación académica. Nació de su propia historia: un viaje de quebrantamiento, restauración y renovación divina.

“A finales de mi adolescencia, caí en una depresión grave”, explica Laurie. “Empecé a practicar la anorexia y la bulimia para adelgazar al máximo. Como resultado, sufrí una grave desnutrición.”

Esa desnutrición, dice Laurie, le causó graves problemas de salud.

“Se me rompían los huesos sin motivo aparente y se me caía el pelo. Durante casi dos décadas, pasé de engordar a hacer dietas extremas, intentando ajustarme al estándar social de cómo debe ser el físico femenino.”

Su punto de inflexión llegó en 1999, cuando su exmarido, que trabajaba para una empresa de auditoría internacional, aceptó un destino laboral que llevó a la familia a mudarse a los Países Bajos. Durante los tres años que pasaron allí, Laurie dice que descubrió que las diferencias de estilo de vida entre los estadounidenses y los holandeses eran “muy llamativas y reveladoras”.

“Los holandeses viven de forma diferente a nosotros, los estadounidenses”, recuerda Laurie. “Les encanta la naturaleza, comen sano, caminan a diario y practican la moderación. Casi todas las personas que conocía eran delgadas, estaban en forma y eran fuertes. Descubrí que la dieta y el estilo de vida estadounidenses no favorecían una salud óptima.”

Esa revelación no supuso un gran cambio en su estilo de vida y hábitos poco saludables mientras vivía en los Países Bajos, dice Laurie, pero esos pensamientos se quedaron en su mente tras regresar a Estados Unidos en 2003.

“Seguía teniendo sobrepeso y estaba desequilibrada, tanto física como espiritualmente”, dice.

Laurie llegó a un momento decisivo en su vida en agosto de 2003, después de que una entrenadora personal dejara un folleto en la puerta de su casa.

“La llamé y le expliqué que, aunque quería contratarla como entrenadora personal, no podía hacerlo por mi bebé recién nacida”, recuerda Laurie. “Le pregunté si podía venir a mi casa a entrenarme y ella aceptó. Venía a casa y entrenábamos mientras mi hija dormía la siesta.”

Gracias al entrenamiento y a centrarse en el ejercicio adecuado y una buena nutrición, con el tiempo Laurie perdió 40 kilos. Durante los siguientes siete años, transformó por completo su cuerpo y su vida, pasando de ser “una madre con sobrepeso y agotada” a competir cuatro veces en concursos de fitness, ganando trofeos en tres de ellos.

No solo mejoraron drásticamente sus indicadores de salud, sino que Laurie también notó que su depresión desapareció.

Con los años, ha adquirido conocimientos sobre salud y nutrición que utiliza para ayudar a sus clientes a mejorar su bienestar.

Una de las cosas más importantes que descubrió, dice Laurie, fue la importancia de la hidratación.

Según ella, la hidratación no es solo un acto físico, sino lo que ella llama una “administración espiritual”.

“El agua no solo refresca el cuerpo, sino también el cerebro”, dice. “Es una de las formas más sencillas de honrar el cuerpo que Dios nos ha dado.”

En cuanto a la nutrición, Laurie enseña a sus clientes a ver la comida como una fuente de vida, no como un castigo o un placer. En lugar de inclinarse por alimentos insípidos, la filosofía de Laurie consiste en lo que ella llama “comer del arcoíris”.

En otras palabras, comer alimentos naturales y vibrantes, llenos de vida.

“Tenemos fácil acceso a frutas y verduras, pero, en lugar de comerlas, nos inclinamos más por los colores insípidos”, explica, “los tonos apagados, los marrones, los blancos y los beiges: cosas que están fritas. Estos son los tipos de alimentos que realmente alteran el funcionamiento diario de nuestro cuerpo.”

“No solo reducen el nivel nutricional, sino que, cuando comemos muchos alimentos precocidos que no son óptimamente nutritivos, estos reducen nuestro rendimiento, tanto mental como físico. Por otro lado, cuando comemos del arcoíris —hermosos rojos, verdes, amarillos, naranjas— todas esas frutas y verduras traen felicidad a nuestro cuerpo”, dice.

Laurie vincula este enfoque colorido a un principio espiritual: “La Biblia dice que Él sacia nuestra boca con cosas buenas para que nuestra juventud se renueve como la del águila (Salmo 103:5). Hemos desarrollado una mentalidad equivocada sobre lo que es bueno. Cuando Dios usó por primera vez la palabra bueno, se refería a los alimentos que creó en el jardín: frutas y hierbas diseñadas para nuestro sustento, alimentos naturales, sin procesar y que dan vida. Nuestra base debería ser lo que Él llamó bueno.”

“La gente piensa que los alimentos buenos son cosas como la pizza y las papas fritas. Esa es una mentalidad distorsionada. Podemos acudir a la ley mencionada por primera vez en Génesis y ver que, en el jardín, Dios creó hierbas y árboles. Ese es nuestro punto de referencia en lo que respecta a la alimentación: deberíamos comer más frutas y verduras. Simplemente no tiene sentido comer siempre hamburguesas y pensar que están nutriendo tu cuerpo.”

“Tampoco significa que tengamos que seguir una dieta demasiado restrictiva”, dice Laurie.

“El Señor quiere que tengamos libertad en lo que comemos. Por ejemplo, la mayor parte del tiempo como frutas y verduras, carnes magras y algunas grasas saludables. Pero, una vez a la semana, puedo salir a comer fuera y tomar algo que me guste. Y luego vuelvo de inmediato a mi programa de alimentación saludable.”

El ejercicio como adoración

El enfoque de Laurie respecto al ejercicio es profundamente espiritual, dice.

“Todo es una semilla. Si hoy caminas un poco, por ejemplo, habrás sembrado una semilla en el ámbito de la salud, y puedes esperar una cosecha. Incluso los pequeños actos de movimiento, si son constantes, generan resultados profundos.”

“Cuando siembras una semilla de ejercicio, te estás asociando con Dios en tu propia sanidad y Él multiplica ese tiempo.”

Su propia práctica de fitness tiene sus raíces en la oración.

“Tengo mis tenis junto a la cama. Cada mañana, doy vueltas caminando por mi casa o al aire libre y oro. A veces es una batalla espiritual, otras veces es intercesión por amigos. Entrego al Señor los primeros frutos de mi día: mi movimiento y mi espíritu. Esta es mi adoración.”

La verdadera raíz del bienestar

Laurie cree que toda transformación física comienza con la sanidad del alma.

“La Biblia dice en 3 Juan 2: «Amado, deseo que seas prosperado en todo, y que tengas salud, a la vez que tu alma prospera». Si tu alma prospera —libre de la amargura, la vergüenza y el temor—, tu cuerpo la seguirá. Muchos de nosotros nos centramos en las dietas y los entrenamientos, pero el verdadero bienestar empieza con el perdón, con liberar el dolor, con permitir que Dios renueve tu mente.”

Esta filosofía define los programas de Laurie.

Su misión es sencilla: ayudar a otros a descubrir lo que significa estar verdaderamente en forma: en cuerpo, mente y alma. Para Laurie, la salud y el bienestar no se basa en la restricción ni en la vanidad. Se trata de la victoria: el triunfo tranquilo y firme que proviene de vivir como una persona íntegra.

“Ya que sé lo que es estar enferma y débil”, dice Laurie, “siento una intensa pasión por ayudar a los demás a sentirse fuertes y libres. La salud no consiste solo en perder peso. Se trata de vivir el propósito que Dios te ha dado con energía y alegría. Estamos hechos para grandes hazañas”.

“Puedes empezar hoy mismo. Bebe agua. Come de todo el arcoíris. Camina. Invítalo a acompañarte. Y observa cómo tu cuerpo, tu mente y tu espíritu se alinean”. V

Paso a paso: Cómo perdí 40 kilos

  • Fíjate metas pequeñas y realistas, y define esas metas de forma específica: “Quiero perder un 6 % de grasa corporal en los próximos 3 meses”. “Quiero perder 3 kilos este mes”.
  • Escribe un plan de acción para alcanzar tu meta: “Empezaré a hacer ejercicio aeróbico 5 veces a la semana”. “Voy a poner en práctica un nuevo plan de nutrición”.
  • Empieza un diario de alimentación: compra un cuaderno y anota lo que comes, o lleva un registro en una aplicación del móvil o en una página web de nutrición. Para sentirte responsable, pide a un amigo de confianza o a un familiar que revise tu diario.
  • Rodéate de influencias positivas: si todos tus amigos tienen sus propias adicciones a la comida, puede resultarte muy difícil tener éxito en tu proceso de pérdida de peso.
  • Hazte amigo de alguien en el gimnasio que tenga los mismos objetivos que tú. Pídele a tu pareja, a tus hijos o a otro familiar que te acompañe a hacer ejercicio.
  • Únete o crea un grupo de apoyo para la pérdida de peso en tu casa, la oficina, la iglesia o el gimnasio.
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