¡HOY es TU día!
¿Alguna vez te has levantado con el pie izquierdo?
En otras palabras, tu actitud es la incorrecta, incluso antes de poner los pies en el suelo. Te quedas recostado, pensando: “Aquí vamos de nuevo. Otro día más de lo mismo. ¡Tantas cosas por hacer y sin tiempo ni aliento suficiente para hacerlas!”
He tenido mañanas similares… ¡muchas, de hecho! Sin embargo, sé que poco después de entretener esos pensamientos negativos, he sentido vergüenza ante el Señor, confesado mis sentimientos equivocados y pedido Su perdón.
La Biblia nos dice en el Salmo 118:24: «Este es el día que hizo el SEÑOR;
nos gozaremos y alegraremos en él» (Nueva Traducción Viviente).
¿Gozarme y alegrarme, incluso cuando mi día probablemente esté lleno de dificultades y decepciones?
Lucirá difícil de hacer, pero es justamente lo que el Señor espera de todos. Independientemente de lo que nos depare el día, Él quiere que lo recibamos siempre con corazón alegre, regocijándonos en la verdad de que Él nos ama y se ocupa de nosotros; que en cada circunstancia nos dará la gracia y la fuerza para superarla.
Él nos dice lo mismo que le dijo al apóstol Pablo en 2 Corintios 12:9: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad» (Nueva Traducción Viviente).
La verdad es que todos tenemos días en los que sentimos que no podemos seguir adelante. Pero, no dejemos que nuestros sentimientos arruinen el día o nuestro testimonio cristiano, cuando la alternativa es pedirle ayuda al Señor. Él está siempre listo para proporcionarnos la fuerza y la capacidad que necesitamos para seguir adelante.
Ahora, cuando descubro que estoy a punto de lanzarme a lo que describiríamos como una tremenda “fiesta de autocompasión”, porque siento que algo es imposible o que nadie me ama, recuerdo algo que escuché decir a Gloria Copeland: “¡No dejen que el diablo les robe! No dejen que los convenza de que van a morir jóvenes y les diga que nadie los ama…¡Supérenlo! Ve y ama a alguien si quieres ser amado. Da y se te dará, medida buena, apretada, remecida y rebosante.”
Es un buen consejo para todos.
Deja de llorar y quejarte… y simplemente supéralo. Dios ha creado el día de hoy solo para ti. Acéptalo. ¡Alégrate en él y por Él!
¡Ve a amar a alguien! Entonces, observa cómo ese amor regresa hacia ti.
Ronald C. Jordan
Editor en Jefe