¡El 2026 es el “Año de la Gran Reparación”!
Cada fin de año, Kenneth Copeland comparte una palabra del Señor para el año entrante, marcando el rumbo espiritual para los creyentes de todo el mundo. Entre las declaraciones recientes se incluyen: “2024: ¡El año de más y más y más y más!”, y “¡El 2025 cobrará vida!”
Si nos has estado siguiendo a lo largo de este año, es posible que estés persiguiendo con entusiasmo y gran expectativa la palabra del Señor de este año. El 4 de enero, Kenneth Copeland compartió la palabra del Señor para el 2026, y el mensaje fue inequívoco: “El 2026 es el Año de la Gran Reparación.”
No se trata de un ajuste superficial. Se trata de una intervención divina con una restauración que se extiende desde el escenario global hasta los detalles diminutos de la vida cotidiana. Lo que comenzó con un reinicio visible en la nación de Venezuela es una imagen de lo que Dios está haciendo entre las naciones y Su pueblo.
El Señor dijo que ha visto el desorden y que lo está solucionando. Su paz se está derramando, tal como Jesús le habló a la tormenta, y le dijo: “Cálmate, enmudece.” Esa misma autoridad sigue obrando hoy, especialmente en lo que respecta a Israel y a los Estados Unidos.
Esta palabra del Señor no es algo que los creyentes observen desde lejos. Dios nos invita a participar. A través de Jesús, se nos ha dado autoridad y poder como embajadores, todo en Su Nombre, que es mayor que cualquier enfermedad, carencia, ansiedad, depresión o deuda. Cuando hablamos con fe, colaboramos con Dios mientras Él realiza una Gran Reparación en nuestras vidas, trayendo Su voluntad a nuestros hogares, cuerpos, finanzas y comunidades.
En lugar de resoluciones temporales, este año exige decisiones firmes: elecciones llenas de fe que no vacilen. El hermano Copeland desafió a los creyentes, instándolos a que declarar: “¡Estoy siendo restaurado!”
Todo da comienzo permitiéndole al Espíritu Santo que te señale con amor las áreas que necesitan un ajuste. Tal vez sea la salud o el tiempo dedicado a la Palabra. Quizás sea restaurar relaciones o volver a conectarte con la iglesia local. La Gran Reparación a menudo empieza con pequeños pasos de obediencia.
El plan siempre ha sido claro. Antes que nada, fijamos nuestra mirada en Jesús, el Autor y Consumador de nuestra fe (Hebreos 12:2). Él ya estableció el plan para la Gran Reparación en Lucas 4:18: «El Espíritu del SEÑOR está sobre mí… para llevar la Buena Noticia a los pobres… [para] proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad» (Nueva Traducción Viviente).
La Palabra del Señor produce abundancia, libertad, sanidad y liberación. Al mantenernos firmes en el Nombre de Jesús, podemos esperar la restauración, aquí y ahora. Dios está arreglando lo que está roto. Está reparando lo que se perdió. Y está invitando a los creyentes a andar con Él en cada paso de la Gran Reparación.
El 2026 no es un año para temer. Es un año para creer, hablar y ver cumplidas las promesas de Dios.