¡Deja tu huella!
Superkids, este mes es el Día del Padre. Así que, antes de hacer cualquier otra cosa, ¡dediquemos un momento a honrar a nuestros SUPER PAPÁS!
Yo voy a empezar. ¡Mi papá, Kenneth Copeland, es un maravilloso ejemplo de padre para mí! Siempre ha sido muy bondadoso conmigo, un reflejo del fruto del Espíritu del que hemos hablado. Al igual que mi mamá, él me enseñó a amar a Dios y, con su ejemplo, me mostró cómo vivir para Jesús.
Sé que algunos niños no tienen una relación cercana con su papá. Eso puede ser difícil, pero piensa en tus abuelos, tíos y otros hombres piadosos que te hayan amado, guiado y animado. También podemos honrar sus vidas. Además, ¡hay un Papá muy especial que nos dio todo lo que tenía! ¡Nuestro Padre celestial es el Papá número uno para nosotros!
Así que ahora, Superkids, deténganse y den gracias al Señor por todos sus papás y figuras paternas. Piensen en aquello que los hace especiales. Un fruto del Espíritu se manifiesta especialmente en todos los buenos papás: “El fruto que produce el Espíritu Santo dentro de ustedes es el amor divino en todas sus variadas expresiones: alegría que desborda, paz que somete, paciencia que perdura, bondad en acción” (Gálatas 5:22, Traducción La Pasión).
Hay una pista en ese versículo que nos facilita ver qué distingue a la bondad. La bondad implica acción y muestra la INFUSIÓN del Espíritu. Mira cómo se manifiesta en el PADRE. Romanos 2:4, Nueva Traducción Viviente, dice:«¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? … ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado?»
La bondad es amor que cambia corazones. La bondad del Padre nos vuelve hacia Él, y después NUESTRA bondad puede ayudar a otros a volverse hacia Él también. ¡Este es el poder que hace que las personas perdonen de verdad! Es la infusión de Jesús Mismo saliendo de ti lo que marca la diferencia.
Porque Él vive a lo grande (y de manera EXTRAVAGANTE) en ti, esa misma bondad puede fluir a través de ti hacia los demás. Tu historia con tu papá (o la de un amigo) puede ser complicada. Sin embargo, esta palabra que suena tan suave, esta infusión de AMOR en acción que derrite el corazón puede cambiar TU corazón a medida que te rindes a la bondad que ya está creciendo allí.
Esta bondad funciona con todos, incluso con hermanos, amigos o enemigos. Puede que nunca vuelvas a ver a la persona a la que le diste un perdón bondadoso, pero Dios puede usarlo para llevar a esa persona al arrepentimiento. La historia de Zaqueo en Lucas 19:1–10 es un ejemplo perfecto de la CLAVE DE LA INFUSIÓN:
Zaqueo era un hombrecito bajito,
Y un hombrecito bajito era él.
Se subió a un sicómoro
Porque al Señor quería ver.
Y cuando el Salvador pasó por allí,
Miró hacia arriba, al árbol,
Y dijo: “Zaqueo, baja,
¡Porque hoy voy a tu casa!”
Busca la clave de la infusión. Las pistas están en la canción. ¿Era Zaqueo alto o bajo? ¿Por qué se subió a un árbol? ¡Quería VER a Jesús! ¿Qué pasa cuando seguimos su ejemplo? Nos volvemos como Él; infundidos de BONDAD. Como Zaqueo había sido recaudador de impuestos, la mayoría de la gente lo veía como un pecador, pero Jesús lo vio perdonado.
¿Quién se iría a casa con un pecador? ¡Jesús! ¡El corazón de Zaqueo se derritió! Dijo: “La mitad de todo lo que tengo se lo daré a los pobres. Y Señor, si he estafado a alguien, prometo devolverle cuatro veces más de lo que le robé” (versículo 8, TPT).
¡Zaqueo se sintió movido por la Bondad misma a devolver más! Solo porque se encontró cara a cara con Jesús. Eso es lo que pasa cuando CONTEMPLAMOS a Jesús; ¡todos somos bendecidos! La bondad rompió un ciclo dañino en la vida de Zaqueo y también cambiará tu vida, mientras contemplas a Jesús para vivir por el Espíritu. Practica con esos papás… y mamás. ¡Practica este mes con toda la familia!
Superkid, declaro sobre ti: “¡La bondad del Padre hace que tu corazón siga a Jesús, para que te llenes de amor en acción! ¡Tus palabras sanan, tus acciones ayudan y tu vida genera buenas ondas a tu alrededor!”
¡Deja tu huella!