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Una lección desde la avenida Madison

Amor Sin Límites
Kenneth Copeland

septiembre 26

«Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta
(Romanos 12:1-2).

A veces, tenemos la idea de que enfrentar nuestra carne es más difícil de lo que en realidad es. Debido a que así sucedió por mucho tiempo en el pasado, tenemos la impresión de que la carne es fuerte y poderosa. Pero no lo es. Ésta cede ante la influencia que la rodea, se conforma a lo que constantemente está expuesta.

La avenida Madison confirma ese ejemplo. Si usted le entrega a una agencia publicitaria un enorme presupuesto y el tiempo suficiente, ellos pueden inundar los ojos y los oídos del público con algo para que pronto se acostumbren a ello. Por ejemplo, colocan fotografías de modelos vistiendo jeans acampanados en revistas, anuncian los jeans en programas de televisión y en vallas publicitarias…; y de inmediato, las personas que juraron jamás utilizarlos, andarán por toda la ciudad ¡vistiendo pantalones acampanados!

¿Por qué? Porque así es la carne humana. Está hecha para habituarse a las influencias que la rodean. Algunas de esas influencias provienen de nuestro interior, y algunas otras, del exterior. Algunas, inclinan a la carne hacia un sentido…; y otras, hacia otro. Sin embargo, la influencia más fuerte y consistente siempre gana. Una vez que comprenda cómo funciona ese principio, puede ponerlo a obrar a su favor; y permitirle que lo ayude en su deseo de ser completamente conforme a la imagen de Jesús y de disfrutar una vida de amor.

Debido a que el Espíritu Santo habita en su interior, la influencia de Dios obra en usted desde su interior. Luego sólo debe poner a obrar esa misma influencia desde el exterior. Y ¿cómo lo logra? De la misma forma que los anuncios de la avenida Madison: Renovando su mente al exponerla constantemente a Jesús. Invierta tiempo en la PALABRA y tenga constante comunión con Dios. Llene su mente con Sus pensamientos (con las Escrituras: ¡los mismos pensamientos de Dios!) y no con los pensamientos del mundo. Reemplace la imagen que tiene de sí mismo con la imagen bíblica de Jesús.

Después, practique y comience a actuar como Él. Permita que Su naturaleza fluya a través de su corazón. Así, en lugar de que su carne luche contra usted; progresivamente ésta será conforme a lo que usted es en su interior, y se convertirá ¡en la persona amorosa que su corazón anhela que sea!

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