Jesús compara la obra del reino de Dios como un grano de mostaza que se siembra en la tierra. «Después de sembrada», Él dice que: «crece».
Nota que el Señor no dice que el grano ocasionalmente crece, o que crece si es la voluntad de Dios. Él dice que: «hasta convertirse en la más grande de todas las plantas» Punto.
La economía de Dios no es como la nuestra. No está arriba un día y abajo el otro. Siempre es la misma y funciona perfectamente. Si posees tierra buena, semilla buena y agua buena, tendrás crecimiento. Es inevitable.
Por lo tanto, si estás atravesando por alguna necesidad, no te aterrorices; siembra una semilla.
Esa semilla adquirirá la forma de dinero, de tiempo o de algún otro recurso que poseas para dar. Pero sin importar la forma que tenga esta semilla, asegúrate de poner vida en ella. Siémbrala con fe y llénala de alabanza y adoración. Di: “Señor, al traer a Ti mis bienes, me entrego a mí mismo. Me rindo a Ti en espíritu, alma y cuerpo”.
Ora por esa semilla. Llénala de fe, de adoración y de la Palabra. Luego, siémbrala. Ten la seguridad de que crecerá hasta convertirse en la más grande.
Bible Reading: Génesis 1:11-31