Skip to content

Pise la tierra de la sanidad

En Búsqueda de Su Presencia
Gloria Copeland

enero 20

«Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.
(Josué 1:3)

Si usted necesita hoy sanidad en su cuerpo, debe poseerla así como los hijos de Israel poseyeron la Tierra Prometida. Josué y el pueblo de Israel  tuvieron que pisar con la planta de sus pies lo que les pertenecía, a fin de disfrutar la bendición de Dios. Hoy en día, el mismo principio puede aplicarse con respecto a la salud y a cualquier otra bendición.

Si usted es un creyente, la sanidad ya le pertenece. En Isaías 53 claramente se nos declara que Jesús soportó nuestras enfermedades, dolores, debilidades, llevó nuestras tristezas, y que por Sus llagas fuimos curados y hechos plenos.

En lo que a Dios respecta, la sanidad ya le pertenece a usted. Jesús pagó el precio por ésta. Sin embargo, es necesario que la pise con la planta de su pie para recibirla. Usted debe ir y ¡poseer su Tierra Prometida!

No siempre es fácil, tampoco lo fue para Josué. A fin de obtener la victoria, Dios le dijo que debía ser fuerte y muy valiente (Josué 1:7). El pueblo de Israel tuvo que tomar sus armas, e ir contra sus enemigos. Fue necesario que colocaran su pie en esa tierra.

De la misma manera, tomar la tierra de la sanidad requiere fortaleza espiritual y valor. ¿Por qué? Porque la manifestación de la sanidad no siempre viene de forma instantánea. La queremos de inmediato —y muchas veces se manifiesta de manera instantánea—; sin embargo, en ocasiones toma más tiempo. 

Analizándolo bien, no es tan insólito. Después de todo, en la mayoría de casos, la enfermedad y las dolencias destruyen de manera gradual. Éstas no aparecen de un momento a otro, y lo matan; sino que producen su efecto al pasar el tiempo. Entonces no debe sorprendernos que el proceso de sanidad se lleve a cabo de la misma manera.

Si usted necesita sanidad ahora, entonces pise la tierra de la sanidad. Es importante que viva conforme a la Palabra, la tome, y declare: La sanidad es mía. El diablo no me la robará. Nadie me dirá lo contrario. Ésta me pertenece. Ahora y en este día, recibo mi sanidad.

Una vez que usted lo confiese, nunca diga lo contrario. No permita que el tiempo, los síntomas o cualquier otra cosa lo hagan titubear. Sólo permanezca firme, continúe tomando la medicina de Dios —es decir, la Palabra— y mejorará cada día.

Cuando el diablo intente decirle de nuevo que no recibirá su sanidad, ríase de él y respóndale: ¡Demasiado tarde! Ya la recibí la semana pasada. Pisé con la planta de mis pies la tierra de la sanidad, y ésta me pertenece.

No se rinda, decida tomar la tierra; y su sanidad se manifestará.

Bible Reading: Génesis 42-43; Mateo 23

© 1997 - 2026 Asociación Ministerios Kenneth Copeland, también conocida como Ministerios Kenneth Copeland Latinoamérica. Todos los derechos reservados.
Más opciones para compartir...